Dolor crónico, un problema subestimado

Dolor crónico, un problema subestimado

Quizá se sienta como algo menor, pero está allí recurrente, molesto. En ocasiones dura varios días, a veces se va por un rato y con el tiempo se aprende a vivir con él, aunque no es lo correcto porque limita la calidad de vida y puede desencadenar problemas más graves de los que en un principio se esperaban.

El dolor crónico suele ser un problema subestimado, ya que en caso de no atenderse puede llegar incluso a causar la muerte (un estudio de Annals of Internal Medicine reveló que las personas que sufren dolor crónico pueden estar en mayor riesgo de suicidio).

Hace unas semanas, la Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor informó que en la región 42 por ciento de la población sufre esta enfermedad. En México, aunque no hay datos precisos, de acuerdo con un trabajo elaborado por la Revista Mexicana de Anestesiología titulado ‘Perfil algológico del paciente con enfermedad del sistema musculoesquelético’ se estima que poco más de 28 millones de habitantes padecen este dolor.

Para entender qué es el dolor crónico, la coordinadora del Grupo de Cuidados Paliativos del Seminario de Estudios sobre la Globalidad en Pregrado de la Facultad de Medicina de la UNAM, Nayely Vianey Salazar Trujillo, precisó que es importante conocer que el dolor se clasifica en dos categorías: agudo y crónico.

“El dolor agudo es consecuencia de un daño tisular concreto y tiene una duración limitada. Cesa cuando deja de producirse la lesión o causa que lo origina. Por su parte, el dolor crónico es uno que persiste en el tiempo, más allá de 3 a 6 meses, incluso después de cesar la causa que lo causó; o es un dolor relacionado con una enfermedad crónica que causa dolor continuo, o en la que el dolor es episódico durante largos lapsos”, comentó.

De igual manera, agregó, “mientras el dolor agudo es protector, el dolor crónico se comporta como una enfermedad, haciéndose independiente de la causa que lo desencadenó”.

¿Cuántos tipos de dolor crónico existen?

En 2019, la Organización Mundial de la Salud actualizó la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), por lo que hubo cambios en la clasificación del dolor crónico. De acuerdo con el organismo este padecimiento se clasifica en siete grupos:

Dolor crónico primario. Se desarrolla por una alteración funcional o estrés emocional. Se puede dar por varios factores: biológicos, psicológicos y sociales.

Dolor crónico por cáncer. Como su nombre lo indica, este dolor es propio del cáncer o a raíz del tratamiento para combatirlo.

Dolor crónico postquirúrgico o postraumático. Dolor que aparece o aumenta después de un procedimiento quirúrgico y que incluso persiste más allá del proceso de curación.

Dolor crónico neuropático. Aparece cuando hay una lesión o enfermedad en el sistema nervioso somatosensorial (ubicado en el cerebro).

Dolor orofacial y cefalea. Son malestares ubicados en la cara y que lastiman la cavidad oral por origen dental (falta de limpieza) o daños en las estructuras que conectan la mandíbula.

Dolor visceral crónico. Se origina en los órganos internos de las cavidades torácica, abdominal y pélvica.

Dolor crónico musculoesquelético. Procede del dolor que surge de los huesos, articulaciones, músculos, columna vertebral, tendones o tejidos blandos.

Las citocinas y su influencia en el dolor crónico

Las citocinas son unas proteínas muy pequeñas cuyas funciones primordiales son influir en las actividades de las células inmunológicas y regular la respuesta inflamatoria, que se puede aumentar (citocinas proinflamatorias) o atenuar (citocinas antiinflamatorias).

Basado en lo anterior, Salazar Trujillo indicó que“las proinflamatorias juegan un papel importante en el dolor crónico, ya que un alto nivel de éstas contribuye a la inflamación de la región que duele”.

Para comprender mejor el tema, tomemos como ejemplo una lesión en una rodilla. Las citocinas antiinflamatorias se encargarán de reducir el dolor en la región donde está la herida o la zona dañada que fue operada, favoreciendo el proceso de cicatrización de ésta. Sin embargo, si hay una producción exagerada de citocinas antiinflamatorias, entran en acción las proinflamatorias, que contribuyen con la inflamación de la zona, sensibilizando los nervios periféricos y generando dolores espejo (es decir, que la otra rodilla también tenga malestar) e interfiriendo con los medicamentos recomendados para tratar el dolor crónico.

¿Cómo influyen nuestras emociones en el dolor crónico?

El tratamiento para las personas con enfermedades crónicas es un reto complicado para los profesionales, señaló Nayely Salazar, debido a que “implica no sólo la eficacia de los medicamentos, los ejercicios propuestos y la respuesta de cada paciente, sino que se requiere el desafío de lidiar con la capacidad emocional y resistencia del paciente”.

Partiendo de ese punto, las emociones influyen en gran medida en el desarrollo del dolor crónico, ya que varios estudios han comprobado eso y de hecho, una de las más recientes investigaciones, bajo el título ‘Aspectos emocionales del dolor crónico aislados en circuitos cerebrales’, elaborada por un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, demostró que los estados emocionales negativos (ansiedad, depresión, tristeza) y la desmotivación pueden ser factores importantes que elevan la posibilidad de sufrir dolor crónico o incluso si ya se tiene, sentirlo más.

De acuerdo con José Morón Concepción, coautor del estudio, el dolor crónico no sólo es la desagradable sensación física; también tiene un componente emocional negativo. Por tanto, “es necesario enfocarse en tratar ambas áreas, de lo contrario no podemos aliviar realmente el dolor de las personas”.

Especialistas en el tema señalan que es necesario que las personas recuperen poco a poco sus actividades cotidianas, que se informen sobre su enfermedad para conocerla. Si pueden, practicar algún deporte, aprender relajación y evitar conversaciones que giren en torno al dolor, para así afrontar de la mejor forma su padecimiento crónico y normalizar su vida con equilibrio en su entorno personal, familiar y laboral.

Tratamiento

La forma de combatir el dolor crónico es multimodal y multidisciplinaria, así lo afirmó la doctora Nayely Vianey Salazar Trujillo. Entre los posibles tratamientos destacan:

Medicamentos.

Neuroestimulación: Se estimula la médula espinal con pequeños impulsos eléctricos que bloquean la transmisión de mensajes de dolor al cerebro. Los pacientes sienten un ligero hormigueo en lugar de dolor.

Ergoterapia: También conocida como terapia ocupacional, busca que los pacientes mejoren sus capacidades de salud física, funcional, emocional y psicológica. De igual manera, se encamina al paciente para que se adapte a vivir con su afectación crónica e incrementar su bienestar.

Cirugía.

Medidas psicosociales/rehabilitación.

Neurólisis. Esta técnica consiste en someter al tejido lesionado a una emisión de radiofrecuencia a través de una aguja con anestésico local. Con este método se pueden reducir o eliminar lesiones nerviosas, lesiones de nervios dañados por cirugía y atrapamientos nerviosos.

por UNAM GLOBAL

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