El covid 19 no es cosa del pasado; persisten secuelas y reactivó otros virus que estaban dormidos

El covid 19 no es cosa del pasado; persisten secuelas y reactivó otros virus que estaban dormidos

Cuando el covid 19 parecía cosa del pasado, miles de personas descubrieron que la enfermedad les había dejado un regalo indeseado: secuelas permanentes. De acuerdo con la World Health Organization, 6 de cada 100 personas que tuvieron la enfermedad, sufren el síndrome post covid, condición capaz de durar meses e incluso años.

La lista de síntomas es larga y tendida: fatiga, problemas de memoria, mareos, falta de identificación de olores y sabores, trastornos del sueño, respiración acortada, tos, dolor de cabeza, pulso rápido o irregular, así como afecciones digestivas. En otros casos, el padecimiento deriva en problemas cardiacos, ansiedad, derrames cerebrales o coágulos, taquicardia al levantarse, fibromialgia, diabetes y colesterol alto. Datos proporcionados por la Mayo Clinic.

¿Pero qué está pasando realmente dentro del cuerpo de esas personas?

Para explicar el síndrome post covid, los científicos manejan varias hipótesis. El virus desordena la comunicación del sistema inmunitario, lo que puede provocar reacciones autoinmunes; altera la flora intestinal; daña las células que recubren los vasos sanguíneos; y reactiva otros virus que estaban dormidos. Todas son teorías válidas para entender una enfermedad tan compleja.

Ante la magnitud del problema, la Dra. Esther Melamed y la red del Immunophenotyping Assessment in a covid 19 Cohort (IMPACC), realizaron la investigación más grande hasta el momento. Descubrieron que el covid reactiva virus latentes en el 47.9 por ciento de los pacientes, durante los primeros 40 días de hospitalización. Cada virus sigue su propio ritmo: algunos despiertan al principio, otros semanas después.

Entre ellos, uno que había pasado desapercibido, el Anelloviridae, apareció relacionado con la persistencia de síntomas y discapacidad física en pacientes con covid prolongado. Lo más sorprendente es que este proceso no se debe a un sistema inmune débil, sino a la propia inflamación generada por la infección, encargada de orquestar el desequilibrio.

¿Quiénes son los virus más oportunistas?

El primer virus que aparece en escena es el Epstein-Barr (EBV), entre el primer y octavo día. Sus síntomas incluyen: fatiga, fiebre persistentemente alta, dolor de garganta y ganglios inflamados. En casos graves puede haber bazo o hígado agrandado, dolor corporal (sobre todo en la cabeza) y manchas en la piel. El consorcio IMPACC lo detectó en casi la mitad de los pacientes, mientras un estudio publicado en Biochemistry and Biophysics Reports solo se encontraron rastros del EBV en el 2.18% de los pacientes. Datos aparentemente contradictorios, pero en realidad muestran que el fenómeno no aplica en todos los casos. Su activación depende de muchos factores: la variante del virus, el momento del muestreo, el tejido analizado y hasta diferencias genéticas entre poblaciones.

En el segundo acto tenemos al virus Anelloviridae el cual aparece entre el día 1 y el 20. Se considera un fantasma porque no tenemos mucha información al respecto. Los únicos síntomas reportados son discapacidad física y fatiga crónica. Se activa en la sangre, al igual que el Epstein-Barr, al parecer es inofensivo: habita en el 90 por ciento de los adultos. En el contexto del covid, podría servir como un marcador del nivel de la inflamación. Su presencia y diversidad disminuyen justo antes de la aparición de los síntomas, y su reactivación se ha asociado con la discapacidad física y el covid persistente.

En el último acto aparecen dos coprotagonistas, entre el día 19 y el 23: el Citomegalovirus y el Herpes Simple tipo 1 (HSV-1). Los más oportunistas. Cuando el cuerpo se encuentra en un estadio más vulnerable, ellos atacan. Su aparición coincide con el periodo en el cual los pacientes graves pueden pasar a la Unidad de Cuidado Intensivo (UCI), el momento más crítico de la tormenta inflamatoria. Ambos se detectan en nariz y pulmones, y en ciertas situaciones llevan a los pacientes a la muerte.

Entre los síntomas del Citomegalovirus están la fiebre, dolor de garganta, fatiga, ganglios linfáticos inflamados, dolores musculares y de cabeza. En casos graves se incluye la pérdida de visión (efecto de una inflamaciónde ojos), problemas digestivos con dolor o diarrea, dificultad para respirar o neumonía, e inflamación del hígado o cerebro.

En el Herpes Simple tipo 1 las señales de alerta son hormigueo, picazón o quemazón antes de la aparición de una ampolla, y enrojecimiento suave en la zona afectada. Puede haber presencia de ampollas transparentes en labios, boca o barbilla las cuales al sanar forman costras. Y los síntomas generales incluyen fatiga, malestar generalizado, dolor muscular o de garganta (si hay llagas en la boca) e inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello

¿Por qué es importante esta investigación?

Durante años, los pacientes con síndrome post covid se han enfrentado a comentarios como “todo está en tu cabeza”, “bájale a tu ansiedad” o “¿por qué no te curas?”. Gracias a las nuevas investigaciones, por fin pueden tener una explicación biológica para su estado de enfermedad. Que el Anelloviridae se asocia con discapacidad física y fatiga crónica. Una pieza faltante en el rompecabezas.

Además, el estudio rompe el mito sobre el despertar viral, causado por un sistema inmunológico comprometido ―pacientes con trasplante, VIH y quimioterapia―. El verdadero detonante es la inflamación masiva, aquella capaz de prenderle fuego a la hoguera del cuerpo. La tarea ahora es identificar a las poblaciones vulnerables, crear conciencia sobre el problema, monitorearlas con pruebas específicas e intervenir a tiempo.

Conociendo mejor el funcionamiento de esta enfermedad, estamos más cerca de encontrar un futuro tratamiento. Como lo dijo el Dr. Ofer Levy, director del Programa de Vacunas de Precisión en el Boston Children’s Hospital a la revista Nature: “Tarde o temprano, puede haber otra pandemia de coronavirus, esto significa que debemos aprender todas las lecciones que podamos del covid 19 para estar mejor preparados”

Si sabemos que la inflamación es la chispa encargada de despertar a estos virus, entonces controlar esa inflamación desde el principio podría ser la clave para evitar una visita a la UCI. En ese sentido, querido lector, además de completar los cuadros de vacunación y tomar medidas preventivas durante ciertas épocas de proliferación viral, también podemos empezar por nuestra mesa: moderar el consumo de alimentos que promueven la inflamación, como los ultraprocesados o el exceso de azúcares. Al final del día, prevenir no es solo cuestión de suerte, sino de hábitos.

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