¿Por qué los pies son más sensibles al frío?

¿Por qué los pies son más sensibles al frío?

Los pies sufren especialmente la llegada del frío. Para combatirlo y evitar los temidos sabañones, es necesario tener en cuenta una serie de consejos, como utilizar el calzado correcto.

 

Llegó el invierno y las temperaturas se desploman, haciendo mella en nuestro organismo, que recibe de forma drástica el frío. De esta forma, hay partes de nuestro cuerpo comienzan a resentirse con estos cambios drásticos de temperatura.

En concreto, la nariz, las orejas y, sobre todo, los dedos de manos y pies, son los que más sufren con estas variaciones térmicas. Esto se debe a estrechamientos vasculares, que afectan a la cantidad de sangre que circula cuando descienden los termómetros en zonas donde las venas son más finas y escasas ya de “per se”, haciendo que se presenten problemas vasculares. Esto es lo que llamamos una vasoconstricción.

Cuando se produzca esta situación de frío y vasoconstricción, debemos evitar a toda costa los temidos sabañones o eritema pernio, que aparecen en estas zonas tras una exposición prolongada al frío y un posterior aumento de la temperatura de forma rápida. Esto va a provocar la aparición de unas lesiones inflamatorias de color rojizo que provocan mucho dolor y picor. Además, pueden formar ampollas o costras, que suelen manifestarse entre una semana y diez días.

Se suelen recetar pomadas antibióticas y antiinflamatorias con algún tipo de corticoide para evitar la infección de las heridas y mitigar el picor producido. También se recomienda el uso de aceites que reactiven la microcirculación cutánea.

Es importante tener mucho cuidado con algunos sectores poblacionales, como las personas mayores, niños o fumadores, ya que existe mayor contracción de los vasos, y también con personas con problemas vasculares, principalmente de tipo anémico, y pacientes diabéticos.

Consejos para combatir el frío en los pies

Para hacer frente a estas complicaciones relacionadas con el frío en los pies y otras zonas de nuestro cuerpo, vamos a explicar una serie de recomendaciones básicas:

Activar constantemente la musculatura de nuestro pie, para que se produzca una correcta circulación sanguínea y así un aumento de la temperatura.

Utilizar calcetines que proporcionen confort a nuestros pies, siempre de fibras naturales como el algodón o la lana, que mantengan el pie caliente y a la vez sea transpirable.

Utilizar un buen calzado aislante del frío, el cual debe cumplir algunos requisitos. Este debe ser abrigado, dependiendo de la zona incluso que tenga felpa en su interior, y cómodo, evitando dolencias o rozaduras. También es interesante que tenga una buena suela antideslizante, con un cierto grosor y que sea flexible. En la mayoría de las ocasiones la goma es la mejor opción. Hay que tener en cuenta que esté confeccionado con materiales transpirables, para evitar el mal olor y la sudoración. Y, si se vive en zona de nieve, que lleve tejidos impermeables.

Es clave que nuestro calzado en invierno se adecue a nuestros hábitos. En este sentido, no es lo mismo estar en la calle a 5ºC que después estar trabajando en una oficina a 25ºC y llevar el mismo calzado. Así pues, debemos adaptar nuestro calzado a cada lugar, y a cada temperatura, para evitar problemas derivados con los cambios de temperatura corporal y sus repercusiones a nivel vascular.

por Cuidate Plus

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