
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres elevó a 3 mil 935 los heridos y cifró en 353 las personas rescatadas.
El número de fallecidos por el terremoto que sacudió el lunes a Colombia aumentó a 294, seis más que en el último balance del viernes, mientras que el de desaparecidos volvió a subir hasta 320, según un boletín de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) divulgado este sábado.
La entidad también elevó a 3 mil 935 los heridos y cifró en 353 las personas rescatadas, mientras que el número de familias afectadas se situó en 54 mil 8, correspondientes a 115 mil 461 personas en 448 municipios de 15 de los 32 departamentos del país.
El viernes, las maquinarias pesadas empezaron a remover escombros en lugares donde se descarta que haya vida tras el sismo de magnitud 7.4, que afectó el oeste del país.
David Tamayo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), reconoció que «la probabilidad de encontrar sobrevivientes se va agotando».
«Pero la consigna es no dejar de buscar (…) no descansar hasta que no demos un parte de encontrar esas personas, ojalá vivas, o recuperar sus cuerpos si están dentro de los escombros», indicó en un video publicado por su agencia el jueves por la noche.
En Cali, una de las ciudades más afectadas, los parques y las calles se han transformado en campamentos a cielo abierto.
La región cafetera del país es otra de las más golpeadas. En Pereira, un bombero observa de cerca cuando un grupo de voluntarios dice haber escuchado ruidos bajo los escombros.
«No les voy a quitar la emoción ni el fervor porque los milagros sí existen, pero a estas alturas es poco probable encontrar gente viva», dijo a AFP.
La solidaridad ha aliviado las arduas jornadas de búsqueda y ha mitigado la escasez. Miles llegan con agua, comida y medicamentos a los barrios afectados. También se reparten abrazos, como apoyo emocional en medio de la zozobra.
